viernes 15 de octubre de 2010

Pensamiento violeta

Un pensamiento violeta debe parecerse al purgatorio de Dante o a algún lugar donde abundan los laberintos y precipicios. Los hombres con tres ojos. El oráculo del bien y del mal. Y un reloj de arena, porque el tiempo siempre está en su sitio, y prosigue.

El acto de pensar, según la *Wiki…, obedece al intelecto, pero también a la creación, a la explosión, por ende: a la renovación y, a la vez, al acto de morirse un poco. Se me ocurre entonces, que el pensamiento, si es violeta, debe de ser mujer en muchas más ocasiones.

Por otra parte, existe la Violeta. Aquella flor de piel aterciopelada que se abriga con confort en invierno y vive más bajo techo, pero con el brillo solar necesario sobre su oscuro e intenso cuerpo. Bebe poca agua, porque si no se ahoga y se honguea muy a menudo.

Pensamiento violeta suena a “pensamiento violeNta”. Con esa protuberancia de por medio, aquella N de no, mayoritariamente usada. Monosílabo que en esta, nuestra materia a tratar, obstaculiza un pensamiento amarillo, rosa, celestito.

El violeta, color de la templanza, asociado al azul de la profundidad y la paz, concentra y re-pre-sen-ta el color de lo emocional, lo místico.

Pensamiento violeta.- Echar la máquina intelectual y abstracta a trabajar, bajo los efectos de la melancolía, que se sorbió tan solo una copa de vino tinto. Bien violeta.




*Wikipedia. Enciclopedia virtual. Mi abuelito, sinónimo de sabiduría, ya no está. Como de seguro, tampoco en el purgatorio.